Siempre he querido pensar que fué un sueño, no sé, soy propenso a soñar mucho, pero sinceramente he hablado muy popcas veces y con gente muy seleccionada de el incidente que me ocurrió cuando era aún joven y tenía inquietudes por convertirme en un gran ensayista.
Debido a esto y a la incapacidad para concentrarme en la gran ciudad y en mi pequeño apartamento para acometer la titánica tarea de escribir un ensayo sobre la estructura poblacional de un antigua área del Pangea, decidí trasladarme a una zona tranquila en la que poder tener mis cinco sentidos dispuestos en todo momento a la recopilación, estudio y escritura.
Encontré una zona ideal para ello al oeste del pais en una zona rural donde alquilé una casa de campo a las afueras del pueblo unas decenas de kilometros al que solo iba para comprar lo imprescindible para mi subsistencia cada 2 semanas.
La casa era sencilla,de campo y no habia sido habitada de manera habitual desde hacia mucho,con una habitacion que hacia de sala de estar-cocina con una chimenea de piedra, un modesto domitorio con una más modesta cama cuyo colchón era de espuma y que mi columna vertebral estuvo recordando tiempo después de dejar de dormir en ella y un pequeño aseo.No habia otra casa en aproximadamente 10 kilómetros con lo que me aseguraba que salvo que yo lo buscase no tendría contacto humano y nada ni nadie me distraería.
La zona era de lo mas bucólica y espectacular en primavera y verano,con zonas donde el agua proviniente de la montaña crea piscinas naturales que hacen las delicias de estas gentes que llevan una vida de lo mas sencillo y si se me permite,aburrido.
Una vez me hube instalado alli y tras aclimatarme a la zona,la casa y todas sus peculiaridades comencé con mi labor que me iba a llevar gran parte del año;luego pretendía volver a la ciudad para hablar con mi editor y poder dar forma a mi libro,pero eso sería el año que viene...
Bien,aunque no me gusta hablar de ello y más de una vez me han tachado de loco o de estresado,hablaré de lo que me ocurrió una noche de noviembre...
Tras una jornada maratoniana de escritura,recopilacion y estructuración de un capitulo decidí cenar algo y sentarme junto a la chimenea donde chisporroteaba el fuego,ya que no me gusta ir a dormir nada más terminar de trabajar porque la hiperactividad neuronal no me lo permitiría.
No había tormenta aunque el cielo amenazaba pero si había un viento que no cesaba y casi que no me dejaba ni oir mis pensamientos...entonces alguien o algo tocó a la puerta,me quede muy quieto y rigido y contuve el aliento,no por miedo pero si extrañado porqué a esas horas,con ese temporal y a 10 kilómetros de la casa más cercana me pareció muy extraño que alguien viniera a visitarme.
No sé el tiempo que pasé en ese estado pero calculo que fue el suficiente para que volvieran a tocar a la puerta esta vez de manera mas enérgica.
Me levante no teniendolas todas conmigo y me dirigi a la puerta,el viento soplaba con una fuerza a la que yo no estaba acostumbrado en la ciudad donde el hormigón y el cemento mantienen a raya a este fenómeno natural que dicen que incita a algunos seres humanos a quitarse la vida.
Abrí la puerta y en la tremenda oscuridad,solo iluminada por la luna llena vi a una anciana,por la vestimenta seguramente del pueblo cercano (de donde sino!) que me pedía por favor entrar a calentarse pues viniendo del campo de faenar se habia desorientado y estaba helada...pobre mujer,si yo no hubiera estado en esta casa seguramente habria muerto de frio,era una zona muy aislada y afuera habia una oscuridad tremenda.
Una vez dentro le ofrecí asiento y le traje un caldo caliente,practicamente no hablaba,seguramente estaria en shock y muy fatigada.
Parecia muy mayor pero tenia una voz infantil,como de niña.
Cada vez que recuerdo lo que sucedio despues un escalofrio me recorre la espina dorsal.
Fuí a sentarme a un sillón que estaba a un lado de la anciana,casi enfrente y al sentarme y a la lúgubre y titileante luz de la chimenea horrorizado me di cuenta de que la anciana no tenía pies,no tenia piernas,sino que lo que asomaba por sus ropajes allí sentada eran unas espantosas y enormes patas de carnero marrones que me helaron la sangre...no sé cuanto tiempo estuve mirando esa obscenidad de la naturaleza e intentando discernir si era mi cansado cerebro el que producia esta ilusión visual o que....
Cuando levanté la cabeza vi que la anciana me estaba mirando fijamente con una sonrisa en la cara que a punto estuvo de pararme el riego sanguíneo y entonces levantándose y como recuperada de repente me dijo que debía marcharse...yo no me atreví a preguntarle donde y con ese temporal y en el mas absoluto aislamiento del bosque...
Me agradeció la ayuda que le presté y se marchó,sin más.
Esa noche no pude dormir ni la siguiente ni casi ninguna el resto de mis dias.
No terminé mi libro,volví a la ciudad y no sé ni cómo ni porqué me fuí alejando de mis amistades y me he ido quedando sólo y aislado unicamente obsesionado con la mujer carnero,tema del que casi no hablo con nadie y con los pocos que lo he hecho solo me ha traido rechazo y menosprecio.
Solo querría que ésto terminara pero no me atrevo...en sueños sigo viendo a la anciana mirándome con cara amable y esa sonrisa maliciosa que me desconcierta diciéndome que me espera más allá...
miércoles, 16 de diciembre de 2009
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